El experimento de Rosenhan, realizado en 1973, es uno de los estudios más influyentes en la psicología clínica y de la salud mental. En él, David Rosenhan y su equipo de «pseudo-pacientes» fueron ingresados en hospitales psiquiátricos fingiendo escuchar voces, uno de los síntomas característicos de la esquizofrenia. Lo sorprendente del experimento no fue tanto el diagnóstico inicial, sino la forma en que los profesionales de la salud mental respondieron a los «pacientes». A pesar de que los pseudo-pacientes nunca mostraron síntomas reales de enfermedad mental una vez dentro del hospital, todos fueron diagnosticados con trastornos psiquiátricos, y muchos permanecieron internados durante períodos de tiempo prolongados.

Este estudio reveló fallas importantes en el sistema diagnóstico de los trastornos mentales, como la falta de precisión y la tendencia a interpretar todo el comportamiento de un individuo bajo el marco de un diagnóstico. Además, evidenció cómo la etiqueta de «enfermo mental» podía afectar profundamente la forma en que otros percibían y trataban a los pacientes, lo que llevó a una crítica al sistema psiquiátrico y a la noción de que la salud mental está sujeta a interpretaciones muy subjetivas. El experimento de Rosenhan fue crucial para la reforma del diagnóstico psiquiátrico y para la sensibilización sobre los peligros de estigmatizar a las personas con enfermedades mentales.
Referencias
- Rosenhan, D. L. (1973). On Being Sane in Sane Places. Science, 179(4070), 250-258.
- Scheff, T. J. (2013). Being Mentally Ill: A Sociological Theory. AldineTransaction.


